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domingo, 7 de junio de 2015
domingo, 18 de diciembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
Per què?
Els verbs de la jugada
Salta, controla, talla, busca, passa
-la pilota corre veloçment
sobre la gespa, per l’aire.
Recupera, centra, frena, aguanta, avança
-els jugadors teixeixen un tapís
amb l’únic fil d’una pilota màgica.
Sorprèn, supera, envia, rebota, llança
-vint-i-dos jugadors i una pilota
fan un univers inacabable.
Corre, afina, perd, prepara, tapa,
pica, toca, dribla, remata, xuta
-el gol enfonsa els uns i exalta els altres.
David Jou
jueves, 2 de junio de 2011
my Champions experience (in Madrid)
Ya ha pasado todo.
Y con la distancia que te brindan 96 horas de relax preveraniego, cada vez tengo más claro que la c4arta fue cosa mía.
Que si no me hubiera comprado los billetes del ave con un mes de antelación, en plena efervescencia tragicómica merengona; y no hubiese cambiado Londres por Madrid, todo esto ni existiría.
La gente preocupada por unos cuantos gramos de ceniza volcánica en el ambiente aéreo y yo entretenida en meter 20 kilos de carga en una maleta de cabina para pasar 2 días ½ en la capital del reino… ¡qué injusta es la vida!
[Lo que viene a continuación es pura absurdidad made in TARA. Absténganse los incrédulos y los adictos al seny más ultraconservador... quedan avisados]
El sábado 28 por la tarde, de camino a Sants Estació, me hago amiga de un extoxicómano, así pim pam, ¡porque yo lo valgo!, que me ayuda a pasar el control de seguridad sin mucho apuro, entre un grupo de seminaristas que opositan para llegar a Iruña.
Ya en el tren disfruto de 180 minutos de lectura apasionada, entre Desembarco del Rey e Invernalia (libro: Juego de Tronos), para mantener una distancia considerable con el resto de viajeros gritones que matan el trayecto discutiendo lo gastado en alcohol durante sus vacaciones.
Y llegamos a las 20:45, hora Champions.
Me cuelo en el H10 Villa de la Reina (Gran Vía, 22) y ante la pantalla de televisión veo una mesita medio vacía; y allá que me voy, cargando una cerveza y una tapa de patatas fritas y almendras saladas.
Y digo medio vacía, la mesa, porque el pobre turista alojado en el hotel y sentado en ella no tuvo más remedio que aguantar mi presencia durante todo el match; al final yo creo que nosotros éramos mucho más interesantes para los allí congregados que los propios futbolistas….
Y es que, donde se pongan Tara Mhéntal y un hooligan del inserso irlandés, que se quite todo lo demás.
¡Qué imagen más maravillosa de respect y de fair play!
Mientras yo le daba a la cebada, el amigo se amorraba al tinto de Rioja. Y con el 1-1 en el marcador empezamos a conversar, con su nulo castellano y mi negado inglés. Aún así, en el momento que me oye hablar de Santa Kemola, empieza a dar palmas con las orejas, pues conoce su situación estratégica en el mapa y esta feliz de rememorar sus años pasados en Barcinona. A pesar del buen rollo y de que le caigo bien (porque eso de que a una mujer le apasione el football tanto como a un hombre sigue despertando cierta camaradería masculina), me confiesa que prefiere vivir en Madrid, pero bueno tampoco lo voy a matar por eso, no?
En la segunda parte se nos acopla una señora del barrio de Salamanca, acabada de salir de la peluquería, vestida de felina para cazar cincuentones y, para más INRI hincha del Barça, yo creo que sólo por llevarle la contraria a su hijo socio del Real Madrid.
La necesitábamos para deshacer el empate, era la “carta castiza” de la táctica Guardiola.
Marca Messi el segundo y, de la euforia, pierde el Prada por los suelos. Pero lo mejor viene con el gol de Villa, ¡qué maravilla!...
… cómo me alegro por él, chiquilla, se lo merece, es tan majo… y que se chinche mi niño, el muy tonto, anda y cómete los 40 goles de cristiano, que te aprovechen…
Porque los que me conocéis ya sabéis que no me gusta ni provocar ni tampoco hacer leña del árbol caído, pero con el tercer gol ya no me pude aguantar. Le dije sorry man y me uní a la celebración con la señorona cañí. Él me chocó los cinco y me dio un cabezazo amistoso, antes de irse a la calle a fumar.
A la vuelta, compartimos ya solos (porque la tigresa madrileña había localizado a una presa en el lobby del hotel) la entrega de la copa, la vuelta al ruedo y parte de la celebración posterior de los jugadores.
La despedida fue lo más duro, ya le había cogido cariño a mi hooligan particular, pero no era recomendable alargar más allá nuestra velada juntos por aquello de no tener que soltar en mi inglés macarrónico… “lo nuestro no puede salir bien, baby”. Así que levé anclas y él se quedó en su hotel.
De retirada al mío, qué raro se me hizo la ausencia de petardos, de coches haciendo sonar sus cláxones, de culés anónimos recorriendo las calles celebrando la euforia por el triunfo…
Al día siguiente me pasaron esta instantánea de contrabando, ¡guardadla como oro en paño!
Y con la distancia que te brindan 96 horas de relax preveraniego, cada vez tengo más claro que la c4arta fue cosa mía.
Que si no me hubiera comprado los billetes del ave con un mes de antelación, en plena efervescencia tragicómica merengona; y no hubiese cambiado Londres por Madrid, todo esto ni existiría.
La gente preocupada por unos cuantos gramos de ceniza volcánica en el ambiente aéreo y yo entretenida en meter 20 kilos de carga en una maleta de cabina para pasar 2 días ½ en la capital del reino… ¡qué injusta es la vida!
[Lo que viene a continuación es pura absurdidad made in TARA. Absténganse los incrédulos y los adictos al seny más ultraconservador... quedan avisados]
El sábado 28 por la tarde, de camino a Sants Estació, me hago amiga de un extoxicómano, así pim pam, ¡porque yo lo valgo!, que me ayuda a pasar el control de seguridad sin mucho apuro, entre un grupo de seminaristas que opositan para llegar a Iruña.
Ya en el tren disfruto de 180 minutos de lectura apasionada, entre Desembarco del Rey e Invernalia (libro: Juego de Tronos), para mantener una distancia considerable con el resto de viajeros gritones que matan el trayecto discutiendo lo gastado en alcohol durante sus vacaciones.
Y llegamos a las 20:45, hora Champions.
Me cuelo en el H10 Villa de la Reina (Gran Vía, 22) y ante la pantalla de televisión veo una mesita medio vacía; y allá que me voy, cargando una cerveza y una tapa de patatas fritas y almendras saladas.
Y digo medio vacía, la mesa, porque el pobre turista alojado en el hotel y sentado en ella no tuvo más remedio que aguantar mi presencia durante todo el match; al final yo creo que nosotros éramos mucho más interesantes para los allí congregados que los propios futbolistas….
Y es que, donde se pongan Tara Mhéntal y un hooligan del inserso irlandés, que se quite todo lo demás.
¡Qué imagen más maravillosa de respect y de fair play!
Mientras yo le daba a la cebada, el amigo se amorraba al tinto de Rioja. Y con el 1-1 en el marcador empezamos a conversar, con su nulo castellano y mi negado inglés. Aún así, en el momento que me oye hablar de Santa Kemola, empieza a dar palmas con las orejas, pues conoce su situación estratégica en el mapa y esta feliz de rememorar sus años pasados en Barcinona. A pesar del buen rollo y de que le caigo bien (porque eso de que a una mujer le apasione el football tanto como a un hombre sigue despertando cierta camaradería masculina), me confiesa que prefiere vivir en Madrid, pero bueno tampoco lo voy a matar por eso, no?
En la segunda parte se nos acopla una señora del barrio de Salamanca, acabada de salir de la peluquería, vestida de felina para cazar cincuentones y, para más INRI hincha del Barça, yo creo que sólo por llevarle la contraria a su hijo socio del Real Madrid.
La necesitábamos para deshacer el empate, era la “carta castiza” de la táctica Guardiola.
Marca Messi el segundo y, de la euforia, pierde el Prada por los suelos. Pero lo mejor viene con el gol de Villa, ¡qué maravilla!...
… cómo me alegro por él, chiquilla, se lo merece, es tan majo… y que se chinche mi niño, el muy tonto, anda y cómete los 40 goles de cristiano, que te aprovechen…
Porque los que me conocéis ya sabéis que no me gusta ni provocar ni tampoco hacer leña del árbol caído, pero con el tercer gol ya no me pude aguantar. Le dije sorry man y me uní a la celebración con la señorona cañí. Él me chocó los cinco y me dio un cabezazo amistoso, antes de irse a la calle a fumar.
A la vuelta, compartimos ya solos (porque la tigresa madrileña había localizado a una presa en el lobby del hotel) la entrega de la copa, la vuelta al ruedo y parte de la celebración posterior de los jugadores.
La despedida fue lo más duro, ya le había cogido cariño a mi hooligan particular, pero no era recomendable alargar más allá nuestra velada juntos por aquello de no tener que soltar en mi inglés macarrónico… “lo nuestro no puede salir bien, baby”. Así que levé anclas y él se quedó en su hotel.
De retirada al mío, qué raro se me hizo la ausencia de petardos, de coches haciendo sonar sus cláxones, de culés anónimos recorriendo las calles celebrando la euforia por el triunfo…
Al día siguiente me pasaron esta instantánea de contrabando, ¡guardadla como oro en paño!
domingo, 29 de mayo de 2011
We love football
A la espera del relato de los hechos desde MADRID, territorio comanche por antonomasia, os transmito el mensaje dictado por radio INTERECONOMÍA hoy domingo a las 8 de la mañana...
¡FELICIDADES CULÉS!
¡FELICIDADES CULÉS!
lunes, 12 de julio de 2010
Existen casualidades

En el 2010 las Moennas celebran su 40 aniversario.
Casualidades de la vida, la celebración a cuatro en Montecarlo pasa a ser a dúo en Amsterdam.
En la ciudad orange confraternizamos con la naranja mecánica y nos hacemos valer como aficionadas cañís.
Casualidades otra vez, ayer Holanda y España se ven las caras en la final de un mundial. Y para rematar la faena, nos da el triunfo don Andrés Iniesta, insigne jugador azulgrana y santo varón al que guardo especial veneración en mi humilde mollera.
¿Quiere esto decir que yo tengo algo que ver con la locura colectiva que azota nuestro país?
Me temo que sí.
¿De quién fue la idea de celebrar por todo lo alto nuestras 40 primaveras?
Mía.
Y aunque MF, la peligrosa niña mostaza, dijo de cambiar el destino, yo precipité las cosas.
Casualidades de la vida, la celebración a cuatro en Montecarlo pasa a ser a dúo en Amsterdam.
En la ciudad orange confraternizamos con la naranja mecánica y nos hacemos valer como aficionadas cañís.
Casualidades otra vez, ayer Holanda y España se ven las caras en la final de un mundial. Y para rematar la faena, nos da el triunfo don Andrés Iniesta, insigne jugador azulgrana y santo varón al que guardo especial veneración en mi humilde mollera.
¿Quiere esto decir que yo tengo algo que ver con la locura colectiva que azota nuestro país?
Me temo que sí.
¿De quién fue la idea de celebrar por todo lo alto nuestras 40 primaveras?
Mía.
Y aunque MF, la peligrosa niña mostaza, dijo de cambiar el destino, yo precipité las cosas.

¿Y por qué Amsterdam?
¡Si yo lo supiera?
(aunque creo que en el fondo de mi ser yo ya sospechaba algo, aunque ese algo fuera muy indeterminado y borroso).
¿Y de la final, qué me dices? ¿También es obra mía?
Evidentemente, la duda ofende.
Picamos al equipo vitamina C y no pudo resistir la tentación de batirse con nosotros.
Es que MF se pone muy pesada, sobre todo si es de noche, viste pijama y duerme contigo en la misma cama.
(gajes del oficio de compartir habitación en un 4 estrellas NH y no dejarle fumar lo suficiente).

¿Cómo explico el iniestazo?
Al ser la magia personificada, no es de extrañar su golazo. Además, qué mejor recompensa a la dura temporada que ha vivido este año.
En fin de los fines, que todo encaja… ¿no es maravilloso?
Vale, vale.
Prometo tragarme la pastilla verde y dejarme de estupideces delirantes.
¡Felicidades!
domingo, 20 de diciembre de 2009
Un año en el paraíso

“No hace falta que recuerde la jugada, supongo que todos la tenéis en mente. Alves sube la banda derecha, mete el centro, le cae a Samu y a partir de ahí llega el momento más importante de mi vida. Recibí el balón de Messi. No le pegué con el empeine ni con la puntera ni con el interior del pie. Le pegué con el corazón. Con toda mi alma. El destino quiso que el balón fuera justo allí, donde tenía que ir, con un efecto de dentro afuera que hizo que Petr Cech no lo pudiera detener. De ahí en adelante, todo se volvió borroso, como en un sueño. Os lo juro. No sabía bien dónde estaba y no paraba de ver gente loca a mi alrededor, saltando. Recuerdo a Bojan, Leo, Víctor… Todos saltaron encima de mí. Hasta los de la grada saltaron al campo. Fijaos si enloquecí que, cuando corría hacia el córner, incluso llegué a quitarme la camiseta, cosa que no hago nunca. No creo que haya muchas fotos mías en el campo sin camiseta. No acostumbro a celebrar nunca nada así, pero ese día me salió. Creo que el árbitro lo vio y me enseñó la cartulina amarilla, pero tampoco me hagáis mucho caso. En aquel momento me daba igual todo. Era la mejor noche de mi carrera. El mejor momento de mi vida.”
Andrés Iniesta. Un año en el paraíso. Badalona: Ara Llibres, 2009. 119 pág. (edición de Sique Rodríguez y Dani Senabre)
sábado, 6 de junio de 2009
Más fútbol
Hace unos años, en el suplemento de La Vanguardia, escribí…
Si eres una mujer blanca, de 35 años, soltera y sin hijos con dos carreras universitarias y trabajo fijo, no puedes ir por el mundo diciendo cosas como… “Necesitas a Iniesta o a Deco, con una excelente visión de juego, para asegurarte la circulación del balón al primer toque y, también, la posesión. Sólo así llegarán pases en profundidad a los delanteros”… Porque intimidas a los hombres que te puedan estar escuchando –ese día no ligas, fijo- y porque aburres soberanamente a tus amigas al no mencionar las piernas de los jugadores o sus cuentas corrientes. Si a todo esto añades que sigues con atención la liga, que vas al Camp Nou a ver los partidos y a animar a tu equipo, que puedes llegar a cambiar tu agenda social si coincide con retransmisiones deportivas, y que en tu balcón ondea la bandera azulgrana para festejar los triunfos, pues la cosa empeora hasta grados insospechados. Pero, ¿y lo bien que te lo pasas con el fútbol?
Si eres una mujer blanca, de 35 años, soltera y sin hijos con dos carreras universitarias y trabajo fijo, no puedes ir por el mundo diciendo cosas como… “Necesitas a Iniesta o a Deco, con una excelente visión de juego, para asegurarte la circulación del balón al primer toque y, también, la posesión. Sólo así llegarán pases en profundidad a los delanteros”… Porque intimidas a los hombres que te puedan estar escuchando –ese día no ligas, fijo- y porque aburres soberanamente a tus amigas al no mencionar las piernas de los jugadores o sus cuentas corrientes. Si a todo esto añades que sigues con atención la liga, que vas al Camp Nou a ver los partidos y a animar a tu equipo, que puedes llegar a cambiar tu agenda social si coincide con retransmisiones deportivas, y que en tu balcón ondea la bandera azulgrana para festejar los triunfos, pues la cosa empeora hasta grados insospechados. Pero, ¿y lo bien que te lo pasas con el fútbol?

Ahora, esta enajenación que me nubla el sentido y que tira por tierra al señor alemán que me esconde las cosas, se ha cobrado una nueva víctima: el aficionado merengón que vive al lado.
Pero ojo, sigue vivito y coleando, sólo faltaba, lo que pasa es que no lleva demasiado bien que la bandera descomunal que ondea desde hace un mes cayendo desde la azotea por toda la fachada le tape el lindo sol del amanecer. De hecho, lo que más le jode es que los rayos atraviesan la tela y los colores azul y grana quedan pintados en su habitación; y eso de despertar bañado en un mar culé le repatea los higadillos.
Y yo lo entiendo, porque si me pasara a mí lo mismo también estaría cabreada.
Pero como le dije no hace mucho… ¡Amigo José, asúmelo tío, a este mundo se viene a sufrir!
Para los que nos gusta el fútbol, el verano se convierte en una travesía por el desierto. El verde brillante de la hierba mojada que, hasta no hace mucho, residía en las pupilas de los adeptos a esta pagana religión, ha muerto quemada por el sol del buen tiempo y ahora sólo queda arena rojiza.
Como si U2 ya hubiera actuado en el Camp Nou y todavía no hubieran empezado los trabajos de replantación.
Y esta desgracia crea problemas de logística importantes porque hay que reprogramar la agenda para entretener las dos horas que se ganan al no tener partido. Así se van sucediendo un sin fin de actividades, a cual más penosa, que no acaban de llenar el vacío existencial que ha dejado el cierre futbolístico.
Que si barbacoas con amigos insoportables, que si más bañitos en playas infectadas otra vez de medusas asesinas, que si encaje de bolillos cada vez que vas a casa de la suegra, que si Paco ayúdame con los niños y llévatelos un rato al parque para que se desbraven, que si caminatas interminables con el perro para que estire un poco las patas y regule su transito intestinal de una puñetera vez, etc., etc., etc.
Pero ojo, sigue vivito y coleando, sólo faltaba, lo que pasa es que no lleva demasiado bien que la bandera descomunal que ondea desde hace un mes cayendo desde la azotea por toda la fachada le tape el lindo sol del amanecer. De hecho, lo que más le jode es que los rayos atraviesan la tela y los colores azul y grana quedan pintados en su habitación; y eso de despertar bañado en un mar culé le repatea los higadillos.
Y yo lo entiendo, porque si me pasara a mí lo mismo también estaría cabreada.
Pero como le dije no hace mucho… ¡Amigo José, asúmelo tío, a este mundo se viene a sufrir!
Para los que nos gusta el fútbol, el verano se convierte en una travesía por el desierto. El verde brillante de la hierba mojada que, hasta no hace mucho, residía en las pupilas de los adeptos a esta pagana religión, ha muerto quemada por el sol del buen tiempo y ahora sólo queda arena rojiza.
Como si U2 ya hubiera actuado en el Camp Nou y todavía no hubieran empezado los trabajos de replantación.
Y esta desgracia crea problemas de logística importantes porque hay que reprogramar la agenda para entretener las dos horas que se ganan al no tener partido. Así se van sucediendo un sin fin de actividades, a cual más penosa, que no acaban de llenar el vacío existencial que ha dejado el cierre futbolístico.
Que si barbacoas con amigos insoportables, que si más bañitos en playas infectadas otra vez de medusas asesinas, que si encaje de bolillos cada vez que vas a casa de la suegra, que si Paco ayúdame con los niños y llévatelos un rato al parque para que se desbraven, que si caminatas interminables con el perro para que estire un poco las patas y regule su transito intestinal de una puñetera vez, etc., etc., etc.

En fin,… ¡¡qué haríamos nosotros, sufridores empedernidos, sin esa colección de dvds que ahora venden todos los periódicos y que, a pesar de la fortuna que nos arrebatan, nos proporcionan entrañables y carismáticos momentos de éxtasis y desenfreno mientras babeamos como tontos reviviendo los goles de nuestros ídolos del balón!!
viernes, 29 de mayo de 2009
Victoriosvs Barça!!
AVE, BARÇA!!
los fanáticos de la Champions, te saludan!!
los fanáticos de la Champions, te saludan!!
Teatro di Marcello, con el Barça team de esta temporada al completo.
Me planté en Roma en Semana Santa porque sabía que el 27 de mayo no podría estar presente.
Ahora, visto lo visto en el Olímpico de Roma, muchos de mis amigos se pensarán que fui a sobornar al señor de blanco que vive en el Vaticano.
Pero se equivocan de parte a parte.
Viajé para preparar el terreno, para evitarnos sorpresas desagradables de última hora.
Además, si tenemos en cuenta que, por los mismos días, sufrí el terremoto de Aquila sin grandes consecuencias, y que vibré con la maravillosa primera parte del 4 a 0 al Bayern de Munich, estaba clarísimo que no podía haber dos sin tres.
Aunque también otras cosas jugaban a nuestro favor, sobre todo el prodigioso gol de Iniesta frente al Chelsea en Londres.
Ganar primero la copa y luego la liga preparaba el camino hacia el éxtasis general.
Ahora, visto lo visto en el Olímpico de Roma, muchos de mis amigos se pensarán que fui a sobornar al señor de blanco que vive en el Vaticano.
Pero se equivocan de parte a parte.
Viajé para preparar el terreno, para evitarnos sorpresas desagradables de última hora.
Además, si tenemos en cuenta que, por los mismos días, sufrí el terremoto de Aquila sin grandes consecuencias, y que vibré con la maravillosa primera parte del 4 a 0 al Bayern de Munich, estaba clarísimo que no podía haber dos sin tres.
Aunque también otras cosas jugaban a nuestro favor, sobre todo el prodigioso gol de Iniesta frente al Chelsea en Londres.
Ganar primero la copa y luego la liga preparaba el camino hacia el éxtasis general.

En el Mvseo della Civiltà Romana me tropecé con este ejemplar de bronce romano, bien plantado y con un pico de oro espectacular.
Me tiró la caña en latín y, mientras yo declinaba el ROSA, ROSAE, le pasé la camiseta y la pelota para inmortalizar la jugada.
Hubiera necesitado una talla más pero lo importante era el detalle.
Pero esto de declinar tiene un inconveniente, que uno se acostumbra a darle al latín y no hay STOP.
Y claro, ¿cómo te va a entender un japonés? ¿Cómo explicarle, en locativo singular, que cuando vea mi cabeza asomar por las arcadas del Palazzo, con la bandera blaugrana AL VENT, le de al botoncico de la Lumix?
El amigo nipón, con esa sonrisa perenne en la cara y esas bisagras bien lubricadas en la cintura que le facilitan el saludo constante del tronco, … el nipón, digo, hizo mil fotos, lástima que Tara SEMPER aparezca movida, cortada, de espaldas, sin piernas… no salga, incluso…
El BARBARVS japonés fue de ley, esperándose a que burlara la seguridad del recinto para colarme y trepar hasta lo más alto.
Un consejo, NVMQVAM ceder la cámara de fotos a un desconocido sino es en un momento de enajenación mental transitoria, motivada (como es el caso) por una locura CVLÉ en grado superlativo.

Palazzo della Civiltà del Lavoro, no busqueis mi careto porque estoy fuera de ángulo, luchando con el mástil de la bandera y una gaviota asesina todavía sin desayunar a las 12h.
¡¡Y pensar que, a principio de temporada, yo me conformaba con recuperar el trabajo en equipo y el espíritu ganador!!
Y cerramos este 2008-09 con el triplete, con un TREBOL de tres hojas a cual más floreciente, y bañando las calles de BARCINO con una marea azulgrana sin precedentes.

VISIONARIVS INIESTA
MAGNIPHICVS ETO’O
CAESAR MESSI
HENRY EL GAL·LVS
POMPEIVS XAVI
MAGNUS TOURE
GLADIATOR PVYOL
EXITVS GVARDIOLA
En diez minutos BRITANIA se hunde.
La GVARDIA PRETORIANA del Barça
cierra filas.Y el Duce CRISTIANO,
IMPOTENTIBVS,
cae ante el dominio estratégico del BARCELONA.
Dedicated to dEsoRdeN
lunes, 23 de junio de 2008
Lunes de resaca
Madrid se ha levantado feliz pero con una resaca del 15. Las ojeras armonizan con las camisetas rojas de España; y la plaza de Colón se arregla de nuevo para dentro de cuatro días.
Ayer la ciudad ya era una marea encarnada, en algunos momentos salpicada de blasones en el gualda de la bandera. Pero, al acabar el partido, la furia roja se desparramó masivamente.

Antes, por la tarde, ya no se cabía en la plaza. Y pedí refugio en un pub irlandés cinco minutos antes del pitido inicial. Cuando sonaban los himnos, los lugareños congregados caimos en la cuenta de que los italianos nos ganaban en número, pero no por eso flaquearon nuestras fuerzas.
Después de tres cervezas, mi pedal era considerable; y la pelota, obstinada, se negaba a entrar en la portería. A la hora de los penalties, silencio sepulcral y atención máxima.
¡Suertes que pasamos de cuartos!
Hoy la gente vive el lunes de otra forma. Las estúpidas dependientas te tratan fatal, pero les miras el cerco oscuro de los ojos y sonríes, para aplacarles el demonio; y ellas, avergonzadas, se reconocen en tu cara de sueño y se apiadan de tí... aunque lo justo para cobrarte con resignación la montaña de ropa que les has tirado en el mostrador de rebajas.
¡¡PO-DE-MOS!! ¡¡PO-DE-MOS!!
Ayer la ciudad ya era una marea encarnada, en algunos momentos salpicada de blasones en el gualda de la bandera. Pero, al acabar el partido, la furia roja se desparramó masivamente.

Antes, por la tarde, ya no se cabía en la plaza. Y pedí refugio en un pub irlandés cinco minutos antes del pitido inicial. Cuando sonaban los himnos, los lugareños congregados caimos en la cuenta de que los italianos nos ganaban en número, pero no por eso flaquearon nuestras fuerzas.
Después de tres cervezas, mi pedal era considerable; y la pelota, obstinada, se negaba a entrar en la portería. A la hora de los penalties, silencio sepulcral y atención máxima.
¡Suertes que pasamos de cuartos!
Hoy la gente vive el lunes de otra forma. Las estúpidas dependientas te tratan fatal, pero les miras el cerco oscuro de los ojos y sonríes, para aplacarles el demonio; y ellas, avergonzadas, se reconocen en tu cara de sueño y se apiadan de tí... aunque lo justo para cobrarte con resignación la montaña de ropa que les has tirado en el mostrador de rebajas.
¡¡PO-DE-MOS!! ¡¡PO-DE-MOS!!
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