lunes, 2 de abril de 2012
Atardecer 3.5
Un mundo invertido, o más bien pasado por el embudo infiltrado del tiempo.
Abajo, la tierra oscura, con centelleantes granos de timidez.
Arriba, empezando en lo más alto y desbordando el cuello estrecho del día, el denso océano de púrpuras, violetas y grises nubes.
Y en la justa medida de todo un trazo carboncillo, azucarado en las mieles de ocasos perpetuos.
Disfrutar del precipicio de las horas, cayendo la vista por detrás, secuestra toda voluntad de enmienda.
Los gases, acuarela parduzca de mi recreo.
Al final, la gravedad no se deja triunfar.
Apagada la luz del orbe, la noche tintinea borrando las líneas de lo, hasta hace poco, poéticamente visible.
Plano urbano del tesoro por encontrar.
Fotografía APOD: Luna mercurio
sábado, 24 de marzo de 2012
Derrames
Como el café derramado sobre el netbook…
Lo que pasa es que, en el caso que me ocupa, el papel de líquido lo ejecuta un derramamiento de sangre y el cerebro cortocircuitado sigue testarudamente dando guerra en la cabeza de mi padre.
Placa base inundada, echada a perder del todo.
Sistema operativo y procesador de memoria saturados de hierro fundido.
Y ahora algunas neuronas, vecinas al desastre y salpicadas de interconexiones empapaditas, se muestran irascibles y vengativas, enviando señales erróneas por todo el cuerpo para reclamar también su momento de fama.
Crisis epilépticas, inflamaciones nerviosas, todo un festín de sensaciones.
Si mi padre despertara, si fuera capaz de volver a esta realidad virtual en que respiramos, tendría mucho mérito.
Lo que pasa es que, en el caso que me ocupa, el papel de líquido lo ejecuta un derramamiento de sangre y el cerebro cortocircuitado sigue testarudamente dando guerra en la cabeza de mi padre.
Placa base inundada, echada a perder del todo.
Sistema operativo y procesador de memoria saturados de hierro fundido.
Y ahora algunas neuronas, vecinas al desastre y salpicadas de interconexiones empapaditas, se muestran irascibles y vengativas, enviando señales erróneas por todo el cuerpo para reclamar también su momento de fama.
Crisis epilépticas, inflamaciones nerviosas, todo un festín de sensaciones.
Si mi padre despertara, si fuera capaz de volver a esta realidad virtual en que respiramos, tendría mucho mérito.
viernes, 3 de febrero de 2012
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