miércoles, 2 de mayo de 2012

Los enamoramientos


“Tendemos a desear que nadie se muera y que nada termine, de lo que nos acompaña y es nuestra querida costumbre, sin darnos cuenta de que lo único que mantiene las costumbres intactas es que nos las supriman de golpe, sin desviación ni evolución posibles, sin que nos abandonen ni las abandonemos. Lo que dura se estropea y acaba pudriéndose, nos aburre, se vuelve contra nosotros, nos satura, nos cansa. Cuántas personas que nos parecían vitales se nos quedan en el camino, cuántas se nos agotan y con cuántas se nos diluye el trato sin que haya aparente motivo ni desde luego uno de peso. Las únicas que no nos fallan ni defraudan son las que se nos arrebata, las únicas que no dejamos caer son las que desaparecen contra nuestra voluntad, abruptamente, y así carecen de tiempo para darnos disgustos o decepcionarnos. Cuando eso ocurre nos desesperamos momentáneamente, porque creemos que podríamos haber seguido con ellas mucho más, sin ponerles plazo. Es una equivocación, aunque comprensible. La prolongación lo altera todo, y lo que ayer era estupendo mañana habría sido un tormento.”







Javier Marías. Los enamoramientos. Madrid: Alfaguara, 2011. 401 pág.

4 comentarios:

Ramón Arbe dijo...

Hay quien besa con el recuerdo, sin haber cruzado nunca unos labios, hay quien ha perdido tantos besos, que se conforma con una caricia, hay quien dedica todo su tiempo a repetir ese beso que casi no se atrevió a soñar, sin pensar en ayer, hoy o mañana.
La muerte no llega nunca si se tiene tiempo para dedicar al amor, sin tener miedo a pronunciarlo.

Incluso si solo estas pintado con tiza en una pared.

moonlight dijo...

Me has atrapado con esa musicalidad misteriosa y cristalina a un tiempo. Lindo blog.

Yo, desordenado dijo...

Hay quien besa, a labios de versos ciertos.

g dijo...

Para eso sirve besar, para atrapar la musicalidad ebria de esos labios rabiosos por ser escuchados.