Desde que voy sin cabeza por el mundo me he acostumbrado a ahorrar luz eléctrica. Si no enciendo las lámparas ni el ordenador, la migraña me respeta a medias. Pero esta nueva situación sólo la conozco yo y los que me leen compulsivamente. Por eso hay que ser tolerantes con las pobres criaturas que te descrubren, sin trampa ni cartón, un vulgar viernes por la noche, siendo éste, para más inri, día de Halloween.

Que Sondrina volvía, lo sabía ella. Que yo estaba en casa, a oscuras y cercenada, sólo yo (¡me repito!).
Cuando oí abrirse la puerta, me asusté y corrí, como alma que lleva el diablo, hacia el intruso blandiendo las tijeras (como Eduardo, ya no me separo de ellas) y gritando como una posesa.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!Lo de los gritos resultaba patético porque parecían efectos de sonido provenientes de la propia casa ya que la cabeza estaba tirada en la cama y, desde la puerta, era difícil verla.
El intruso, a todo ésto, muy corpulento y con algunos añadidos que rodaban sin grandes dificultades, encendió la luz con mucha sangre fría.
- ¡¡Mala bestia!! ¡¡Mis ojos!! -aullé yo, corriendo a por el loctite y la cimera.
- ¡¡No cabesa!! ¡¡No cabesa!! ¡¡Aaaaahh!!
- ¡¡La bruja aún no sabe hablar castellano, joder!! -me dije, mientras me colocaba los pelos en su sitio.
- ¡¡Alegra yo, alegra yo!! -se abrazó a mi chepa de un brinco.
- ¡Que sí pesada, que yo también me alegro de verte!
-
Je se bojati da te vidim bez glave, ali sam sretna.- ¡Que no me hables en croata, coño, que no te entiendo!
- ¡Félis... yo félis! Ja, ja, ja... ¡Kontent, kontent!
Sondrina se pensaba que con tanta alegría me iba a olvidar de lo que había intuido en su silueta; por eso, despuéss de zafarme de su abrazo, regresé a la puerta y me encontré con dos baúles (como los de Karina, de grandes) y una maleta XXXL.
- Nena, ¿de dónde has sacado todo esto? ¿No lo habrás robado, verdad? ¡No me lo digas! ¡No quiero saberlo!
- Tu no enfadar, aaaah!!...
odjeću, obuću, torbe...- ¡¡Que no me lo cuentes!!
Y nada, oye, que me lo contó todo... que si una partida de bacarrá en el casino de Montenegro,... que si unos saltimbanquis camuflados de toreros en un circo rumano,... que si unos días de vacaciones en Montecarlo con el nieto de la yaya Marisca...
¡¡¡¡¿La yaya Marisca?!!!