Que NO querías hacerle daño.
Un NO rotundo, escapado de tus labios entreabiertos. Labios que besaron los suyos en los últimos años pero que ahora rechazan su sabor para siempre.
NO puedes seguir a su lado.
NO, no puedes.

El alma guarda muchos tesoros y algunas bagatelas.
La tuya juega constantemente con un reloj de arena.
Arriba, abajo.
Caídos en esa arena se alzan tres anillos, que el tiempo ha encerrado entre paredes de cristal para guardarlos de tu olvido.
Nunca cambian de lado. Cuando la arena bajo sus pies se consume y cae al otro lado, los anillos se abrazan para no sentirse perdidos.
Cuando se produce de nuevo la inundación, un mar de dunas los acogen.
Así eternamente.
El primer anillo está ahí por cobardía.
Eras muy joven para venderte a las primeras de cambio.
El segundo, por indecisión.
Deshojaste la margarita y tomaste a broma su sacrificio. Marchita apareció un día enredada en tu pelo.
El tercero, fue un acto de soberbia.
Le quitaste el amor de su vida a otra y lo recuperaste para ti. Pero, en el fondo, ¿de qué te podía servir ya?
Tu alma se ha convertido en una serpiente venenosa que adormila su serenata cascabelera y ofrece el jugo de la manzana desde la puerta entreabierta del paraíso.
Si te tropiezas con el escorpión, morirás con tu propia medicina.
La tuya juega constantemente con un reloj de arena.
Arriba, abajo.
Caídos en esa arena se alzan tres anillos, que el tiempo ha encerrado entre paredes de cristal para guardarlos de tu olvido.
Nunca cambian de lado. Cuando la arena bajo sus pies se consume y cae al otro lado, los anillos se abrazan para no sentirse perdidos.
Cuando se produce de nuevo la inundación, un mar de dunas los acogen.
Así eternamente.
El primer anillo está ahí por cobardía.
Eras muy joven para venderte a las primeras de cambio.
El segundo, por indecisión.
Deshojaste la margarita y tomaste a broma su sacrificio. Marchita apareció un día enredada en tu pelo.
El tercero, fue un acto de soberbia.
Le quitaste el amor de su vida a otra y lo recuperaste para ti. Pero, en el fondo, ¿de qué te podía servir ya?
Tu alma se ha convertido en una serpiente venenosa que adormila su serenata cascabelera y ofrece el jugo de la manzana desde la puerta entreabierta del paraíso.
Si te tropiezas con el escorpión, morirás con tu propia medicina.