domingo, 30 de octubre de 2011

Dov'è l'acqua?



Desde lo más alto del Orologio busco una salida.
En línea recta sería un momento pero los tejados me lo van a poner difícil.
Que la idea de venir hasta aquí fue mía y solamente mía, eso puedo intuir en sus dorados reflejos y en esa impenetrable red de antenas y desniveles que han cerrado filas en torno a mi impertinente osadía.
Sin embargo, si pongo un pie aquí y el otro más allá y salto, y reboto y vuelvo a intentarlo un poco más lejos, a orillas del campanile trastabillado, ¿quieres decir que no lo alcanzaré?
Soy la chica de rojo, la que se dejó el abrigo en el hotel y no dudó ni un instante ante el paraguas cucaracha.
La vespa en estos casos es inútil; lo que mis pies no recorran, no existe, te lo digo yo.






Fotografía: Venezia, un soleado 14 de octubre

4 comentarios:

German Buch dijo...

Audrey, mi princesa Audrey, eso fue en Roma. Me refiero a la vespa.

A este otro lado del río Arno, sobre el arcado puente Vecchio, fotografío tu estampa florentina, entre la mansa corriente del agua, me llega la sonrisa en góndola veneciana de tu boca. Sí; eres la chica de rojo, la hermosa mujer salida del cuadro de Canaletto, mujer de luz en contraste con el desvivir de mi encuentro en ese año de vacaciones
Vespinas, el año de mi luz, como la luz de tu mirada, la que peregrinan mis ojos.
Te lo digo yo.

Tara dijo...

no, esto no tiene nada que ver con Roma ni con Audrey, sino con mi idea de alcanzar un sueño

[y la vespa, aquí va, pegada en el bolso, a lomos de mí]

La niña biónica dijo...

He recibido tu postalica. Molt bonica.

Gracias. Besikos

Tesa dijo...

Esta luz de otoño le da un halo especial a esos tejados, pero el "acqua alta" le pone espejos a la ciudad y pasarelas para que las chicas vestidas de rojo puedan alcanzar sus sueños de levitar sobre las hordas de turistas que se cobijan apretados en los soportales.

Un beso, Tara