viernes, 26 de octubre de 2012

resaKa (versión R.0)


En blanco y negro, veo también una plaza, pocos árboles,
un horizonte casi todo cemento.

Noto que la lluvia salada del norte, me empuja hacia abajo,
me acerca a los charcos eternos.

Oigo una caja de música a lo lejos,
que repite su metálica melodía,
llamándome al recuerdo.

Veo una bufanda al viento...

Una esperanza, más allá de los grises, aunque las moras, los fogonazos y el mar, queden tan lejos.

Mientras tanto, mojados tus huesos, calado tu pelo,
ahora ya, cierra tus cansados ojos, y vuelve a soñar,
la atalaya es solo tuya, mañana te estará esperando.



(de Ramón, Yo desordenado)

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resaKa, de un océano rimado de palabras, que ya no sana lo suficiente
resaKa, que busca desahogo en otro diluvio, desde el piso más alto de esta cárcel de cuento

soy el mástil que aguanta la veleta de tu bufanda
soy el pararrayos que ondea su figura ante la descarga, reclamándola para sí

la lluvia torrencial moja más de la cuenta, camufla mis lágrimas
la lluvia condensa la espesura que me nubla y entela el damero perfecto de calles y plazas visible desde aquí arriba

pero sólo el rayo posee la feurza para hacerme temblar, para enjuagar mi propio abecedario en los charcos luminosos que supuran de las aceras

resaKa, en la que unos labios desconocidos ponen música gótica al oscuro paisaje que entreveo citando tu memoria

(de Tara)

5 comentarios:

German Buch dijo...

domingo, 30 de enero de 2011
resaKa

Hoy bufa de norte, con un frío sabor a sal.
El mar no se ve pero está sobre nuestras cabezas, cayendo del cielo.
La herrumbre se comerá los dientes precisos del tiempo, allá por el campanario; mas no todavía.

Mi postal es en blanco y negro, en gris metalizado, por el barullo de los charcos sobre las aceras, por los rayos de las farolas equidistantes.
Mojado mi pelo y calada hasta los huesos, me resisto a dejar mi atalaya.
¡Qué lejos se perciben las gotas de lluvia!



Dulces acordes a guitarra, the cure aliviando las mortecinas horas de insomnio.
Todo parecía más fácil anoche, con el tibio sabor a menta de aquel beso fugaz sobre unos labios tintados en mora. O al menos mucho más frívolo.
Si aún fumara, el humo se consumiría en la lluvia con la misma rapidez que lo hacen mis recuerdos de ayer. Fogonazos de una realidad en la que acabo siendo una espectadora más.



Me gusta estar aquí arriba, con los ojos disminuidos de no dormir, con la cara más pálida de lo habitual, pero relajada y a gusto.
El eco de la pasada noche de fiesta se pierde por el horizonte grisáceo de la tormenta, entre nubes empapadas de luz.


Ramó, dijo...
En blanco y negro, veo también una plaza, pocos árboles,
un horizonte casi todo cemento.

Noto que la lluvia salada del norte, me empuja hacia abajo,
me acerca a los charcos eternos.

Oigo una caja de música a lo lejos,
que repite su metálica melodía,
llamándome al recuerdo.

Veo una bufanda al viento...

Una esperanza, más allá de los grises, aunque las moras, los fogonazos y el mar, queden tan lejos.

Mientras tanto, mojados tus huesos, calado tu pelo,
ahora ya, cierra tus cansados ojos, y vuelve a soñar,
la atalaya es solo tuya, mañana te estará esperando.
31 de enero de 2011 00:14




……………..el azote del viento, borró las letras de esos puntos suspensivos. Quedando a resguardo la verdad de lo que pudo ser. Ella repite la escena de aquel día y él, en blanco y negro vela su plaza, mientras el deseo se refugia de esas balas de agua, huyendo de esas goteras que siempre preservarán en su mirada tras aquel encuentro. The end.
A resguardo de esas discriminadas balas de agua, baja sus parpados abandonando la lectura, se acerca a su voz, tan lejos su presencia, para escuchar en silencio las notas que ella le dejó en su adiós: kiss me kiss me kiss me with desire.

Su deseo, el deseo de ella, guarecerá en ella.

Tara dijo...

Es una historia que serpentea en miles de versiones.

German, no era necesario traer aquí el primer tramo.

Ramón Arbe dijo...

No es de caballeros insistir en bailar una pieza, cuando la dama no quiere.

German Buch dijo...

La dama se mueve a gusto, de derecha a izquierda; en diagonal, vertical u horizontal, siempre los peones, caballos, alfils obedecieron sus ordenes, rendidos a sus pies. Torres más grandes cayeron y, hasta el propio rey a su voz y ordeno, pero nunca, en este juego de palabras, la dama dijo claramente que no quiera jugar la partida de la vida, ese transito que ella eligió.
No hable en boca de ella, caballero del norte, pues ella bien vale mil palabras.

Y sí, desde hace tiempo espero, se denota, su palabra de querer decírmelo.
¿Se cree usted que esas letras colocadas en ese comentario: The End; son, un antojo?

Su (s) historia(s), atrapado en la red, internauta frustrado, la conozco. Si un antes de ayer me ensalzó, usted, hoy o mañana, no me descalabre.

Siga jugando su partida. Salud.

Ramón Arbe dijo...

Si tan bien conoces a la dama y a este internauta frustrado, por una vez tu desparramo de letras debería haber sido mudo, no es un descalabro, ni ninguna declaración de intenciones. Es un hecho. Quizá con el tiempo vuelva a ensalzarte.