sábado, 13 de diciembre de 2008

Retazos de amor, por Stanley Donen (IV)

Cuando llevas unos años casado, ¿qué puede estropear tu matrimonio?
¿Un mayordomo ocioso que te persigue por casa para pedirte que le rebajes el sueldo porque no le parece justo cobrar tanto? ¿La desagradable institutriz de tus hijos que, aunque eficaz, no soportas desde hace tiempo? ¿Tener que abrir tu casa a ingentes cantidades de turistas para cobrarles la visita guiada que te permite llegar a fin de mes? ¿O, quizás, que tu esposa se enamore en media hora de algún guapo divorciado norteamericano, multimillonario para más señas, que se ha colado en tu hogar alegando un despiste en la visita?
Yo me decantaría por la tercera opción: ya me imagino los autocares aparcados en mi jardín, mientras cientos de japoneses sacan fotos de todo el exterior esperando que se abran las puertas de la casa para poder ver los retratos de mis antepasados. ¡¡Qué horror!!

El amigo Donen prefiere el adulterio para provocar una crisis matrimonial, al que añade la flema británica, una flema bastante particular, que cuando llueve no se moja como las demás.
En Página en blanco (The grass is greener, 1960) Cary Grant y Deborah Kerr llevan 12 años felizmente casados. Pero un día, Robert Mitchum aparece ante la Kerr y ésta cae rendida, huyendo a Londres con él. Jean Simmons, amiga del matrimonio, hace de consejera.


Victor [Cary Grant]: Dime, ¿le has conocido?
Hattie [Jean Simmons]: Hace tiempo que no me presentan a un millonario soltero. Me intimidaría tanto que le haría una reverencia.
Victor: ¿Y Hilary [Deborah Kerr] no te ha hablado de él?
Hattie: Aunque apenas la he visto, continuamente, excepto cuando hablaba de ti.
Victor: ¿Qué te decía?
Hattie: Que te quiere.
Victor: ¿Pero a él le ama?
Hattie: Locamente.
Victor: Mmm, hay una diferencia, ¿no?. Siempre dije que no saldría nada bueno abriendo esta casa al público… ¿y está con él todo el tiempo?
Hattie: Eso me figuro.
Victor: Asombroso, ¿verdad?. Aquí tenemos a un honrado caballero a quien jamás se le ocurriría robarme mis gemelos o mi paraguas. Pero como paga media corona en la puerta, entra en mi casa y, sin ningún remordimiento de conciencia, procura tranquilamente robarme a mi esposa.
Hattie: Si hablamos así, Hilary tampoco robaría nada. ¡Pero eso no cuenta con el amor!
Y para luchar contra el amor adultero, ¿qué mejor que el talante británico?
Victor Rhyall monta una farsa invitando al amante de su mujer, y por extensión a ella también, para que la señora Rhyall se dé cuenta que debe regresar con su marido. De esta forma, no fuerza la vuelta al hogar y se asegura el tanto de los años de convivencia.



Durante la velada, Cary Grant pide una satisfacción a Robert Mitchum para restablecer el honor de su hogar y organiza un duelo. El amante encuentra la reacción de Rhyall totalmente fuera de lugar pues él, de encontrarse en su misma situación, ya hubiera cortado por lo sano matando a los adúlteros. Pero al final accede, perdiendo a la dama más tarde.

De todas formas, lo realmente grave es comprobar que al marido humillado le molesta más los regalos que su esposa recibe del amante que la propia infidelidad conyugal. ¡Cómo es el señor Rhyall!

Victor: Hay una diferencia entre el hombre y la mujer que hace que lo que es salsa para el ganso no lo sea para la gansa. Por eso las mujeres llevan alianza y los hombres no.
Hattie: Antes orgulloso, ahora arrogante y, en exceso, inmoral.
Victor: Vamos, vamos.
Hattie: Si Hilary se decide a abandonar a Charles [Robert Mitchum] deberías mostrarte agradecido. A mi me pareció muy bien dispuesta a volver aquí y continuar siendo la buena esposa y perfecta madre.
Victor: ¿Con el corazón destrozado?
Hattie: Sí, pero como le ha regalado un visón, con él mitigará su llanto.
Victor: ¿Qué dices que ha hecho?
Hattie: Regalarle un abrigo de visón.
Victor: ¡Maldito sea, así arda en el infierno!
Hattie: Oh, visón salvaje, una verdadera maravilla.
Victor: ¿Y cómo piensa justificarlo la buena madrecita?
Hattie: Pobrecilla, eso es lo que más le preocupa. Pero ya inventará alguna cosa.
Victor: He deseado regalarle un abrigo de visón desde que nos casamos. Y la próxima navidad ya podría haberlo hecho... ¡Debería matarlo!
Hattie: Creo que debemos evitar el derramamiento de sangre. Está algo anticuado.
Victor: Pues ya va siendo hora de actualizarlo. ¿Cómo va a volver con un abrigo de visón? ¿No esperará que me crea que lo compró con el dinero que ganó en los caballos?
Hattie: Se le ocurrirá algo mejor que eso. ¡No pretenderías que lo rechazara! ¿No es verdad? Visón salvaje, ¿cómo podría... bueno, a parte de que está asegurado en 3000 libras.
Victor: ¡¿3000 libras?!
Hattie: Así es, 3000 libras. Sin contar, naturalmente, su valor sentimental.



Un comportamiento similar lo volveremos a ver en Dos en la carrera (1967), aunque en un tono más serio. A Mark Wallace (Albert Finney) no le gusta saber que su mujer Joanna (Audrey Hepburn) se ha liado con el cuñado de su mecenas ya que, a parte del papelón que supone, es de dominio público. Aún así, no monta ningún espectáculo, pero sí la recrimina por su infidelidad.

Doris Lessing, en su libro Historias de Londres, también recoge este carácter británico.
En el relato La pura realidad, dos parejas pasan juntos un fin de semana. Una de ellas está casada, siendo la mujer la ex del chico de la otra pareja quien, a su vez, desea presentarle a su prometida americana. Pues bien, los ex se pasan el rato haciendo cosas juntos, con una complicidad tan exagerada que dejan casi de lado a los otros dos. Y así como el marido de la primera pareja entiende la amistad que ha quedado entre ellos, a la americana una situación tan sumamente cordial y civilizada le molesta en extremo, tanto como para decidir abandonar la casa y a su prometido al día siguiente.

11 comentarios:

Pablo dijo...

la flema britanica¡¡¡¡¡¡¡¡¡
me gustaron mucho esas peliculas

Antonio Chamu dijo...

Pasando a Saludar... y gracias por tu comentario en mi blog de cine...

Las peliculas britanicas son de una firma propia, mas a la introspeccion en el pasado mas en la narrativa ahora...

Buen blog...

Tara dijo...

Gracias chicos, teneis buen gusto!!

maloles dijo...

Eso es más o menos lo que digo. Que puede que todo esté en mi mente. Subjetivismo puro. Quién sabe, ¿no?

Pablo dijo...

eh pasaba a saludarte.
eso no lo haría un inglés
jeje

ALOMA69 dijo...

Creo que ya se lo comenté en otra ocasión, mi preferida, sin duda, DOS EN LA CARRETERA, extraordinaria!!!!!

Saludos!!!

Rachel dijo...

ummm,eso de la flema británica no va con nosotros algo más latinos!que duele más en una infidelidad...ella en sí...que se entere todo el mundo y tú seas el último...
buen post,saludos!

Tara dijo...

Maloles, gracias por visitarme!!

Pablo, lo mismo digo: pásate siempre que quieras, un placer leerte!!

Aloma, tiene usted razón, ya me había dicho que su favorita es DOS EN LA CARRETERA... seguramente hablaremos de ella muy pronto.

Rachel, yo creo que a la mayoría le duele más ser el último en enterarse... con lo rápido que pasan nuestras vidas, vamos aceptando lo efímero de algunos sentimientos, no?

Jazziturno dijo...

jajajajajajajajajajajajajajaja

¡Me parto con la foto de navidad que te curraste! xD

La mía no.

Un beso, y felices fiestas :)

Bohemia dijo...

que buenos diálogos!!

BSS

Tara dijo...

Gracias Jazziturno!!
hay que ser divertidos siempre que se pueda.

Y Bohemia, tienes razón, lo mejor del post son los diálogos... y, para colmo, yo sólo soy la mensajera!!