sábado, 13 de junio de 2009

Insensatez

Las luces de la ciudad me descolocan y me atrapan. Crean un torbellino de reflejos en mi piel que a ti no te alcanzan. Yo esmeralda, púrpura,… a veces añil; pero tú siempre pura sombra. Recostada en tu regazo, sorpresa colorista en tu traje impecable. Mis pupilas verdes, cual gotas derramadas, se hacen aguja en tu corbata.


La ventana te distrae y en tu mirar un carrusel enloquecido se precipita vertiginosamente al vacío. El coche gira al pasar la esquina y se cambian los papeles. Donde todo era desolación, ahora habita el arco iris; y a mí me ha invadido la oscuridad.
Acurrucada en ti, me acunas entre tus brazos mostrando una ternura desconocida que me cautiva y emociona. Si me concentro, creo reconocer, en los latidos de tu corazón, los acordes de How insensitive que Diana Krall canta una y otra vez en el cd. Sonidos acoplados que transforman ese instante en algo irrepetible.
Cuando me preguntes, horas más tarde, qué más recuerdo del día de hoy, te hablaré sin dudar de la rotunda calidez de tu aroma y de la falda corta de mi uniforme.


Ay un corazón que nunca amó,
no merece ser amado.

Ves haces sufrir, a quien te amó,
a quien todo te lo ha dado.
Ay tu corazón que nunca amó,
no merece ser amado.

Ay qué insensatez,
causa dolor a quien nunca te ha dolido.

Y sé que, al final,
la soledad es el único castigo.

Ay un corazón que nunca amó,
no merece ser amado.


El coche oficial se detiene y, con él, nuestro particular universo. Dejamos que el ritmo lento de la canción paute nuestra despedida, una mezcla de besos suaves y cortos, vibrantes como las cuerdas del piano; y de caricias robadas al punteo del contrabajo.
Antes de bajar, me vuelvo a mirarte. El color del trayecto se ha tornado sepia por efecto de la luz en los asientos. Me sonríes y me voy, feliz como una colegiala.

Mañana, en la pausa del café, sonará de nuevo Insensatez por el hilo musical del ministerio. Tú ya habrás dimitido y yo renunciaré a mi puesto unos minutos más tarde. Los burócratas se olvidarán pronto de nosotros, de si tú pareces mi hijo o yo tu madre. La cordura regresará de nuevo a la ciudad.

3 comentarios:

ALOMA69 dijo...

Sorprendente final, preciosa historia.

Saludos!!!

Tesa dijo...

Por un momento he revivido un pasaje de la novela "El amante" de Durás, aunque con ese pelín de ironía que siempre le pones a tus relatos...

... y que la francesa es más tristona y menos pizpireta que tú.

Pregunta si van a convocar plazas en el Ministerio, y si me pueden enchufar.

Me ha gustado mucho esa insensated.

Ah, y prometo no dejar que mi dedo se oxide este verano. Muchas gracias!

Besos, Tara.

Tara dijo...

Aloma, agradecida de que te gustara.

Tesa, gracias por la referencia a la Duras, una de mis "francesas" favoritas. Muchos ánimos con las opos y gracias por no dejar ni un momento a solas tu cámara, nunca se sabe lo que puede estar ocurriendo ahí fuera.