lunes, 23 de mayo de 2011

Arte plástico



La busco.
Viva, pues de lo contrario no me sirve para nada.
Sí, sin duda, la quiero viva.

Llego a casa, ¿y qué me encuentro?
La funda del disco sobre el sofá.
Le dije a Sondrina que debía explorar nuevas texturas, para no estancarse como artista plástica. Que lo de la cocina se le quedaba pequeño, y me miró con aquellos ojos que pone ella, achinados, cuando no acaba de entender mi idioma. Unos ojos que ya no parecen entrever más allá de lo que el autofocus permite.


Quizá hubiera estado bien sospechar un poco, espiarla en su cuarto oscuro y velar algún que otro negativo,… me ahorraría el penar y la agonía que me consumen ahora.
Quizá hubiera sido positivo vigilar el celo que ponía en sacar el polvo a mi colección de vinilos, y eliminar de un plumazo los aires folclóricos que adornaban sus silbidos tribales,… no lamentaría tanto como en este momento haberla contratado el día que pasó por mi puerta y se quemó la paella.


Llego a casa y el Marinero de luces está tirado en el sofá.
Me acercó sin hacer ruido y, al sacudirlo, ¡¡zas!!, no está.
El disco ha desaparecido.
Me temo lo peor.
Lo busco en el giradiscos y nada, allí tampoco está.
Una imagen va entelando mis ojos inyectados en sangre y se aproxima bastante a lo que sería un retrato de Sondrina.
En el frenesí furioso que arrebata mi azotea, la voz de la Pantoja resuena alta y clara, y me pierdo… me pierdo por completo.


Ese barco velero cargado de sueños,
Cruzó la bahía
Me dejó aquella tarde agitando el pañuelo
Sentada en la orilla
Marinero de luces, con alma de fuego y espalda morena
Se quedó tu velero perdido en los mares
Varado en la arena.


El amasijo de surcos que recrea la foto, porque es tal cual lo digo,…
La masa de harina surcada de rallas circulares y equidistantes, dispuestas una al lado de la otra de forma repetitiva, aunque reproduzca fielmente los colores naturales del vinilo, no puede ser excusa para el perdón.
Porque, y digo yo, ¿quién me devuelve a mí los gorgoritos musicales a 33 revoluciones después de mutilar la circunferencia?


Viva.
Que de matarla siempre hay tiempo.
Viva.
Que de matarla ya me encargo yo.







Fotografía APOD: Anillos y más anillos

1 comentario:

Tesa dijo...

Como he hecho tantas mudanzas en mi vida, acabé en una de ellas por deshacerme de los vinilos, que a veces añoro por su estética, sus cacho portadas y ese sonido que no tienen los CD, aunque tengo que confesar que no tenía nada parecido a tu Marinero de Luces, que me has dejado atónita.

El arte plástico de Sondrina me tiene atrapada, ¿qué será lo próximo?


Gracias por hacerme reír. Un beso, Tara.